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Cirugía Estética Facial

Cirugía de la Nariz (Rinoplastia)

La Rinoplastia es la intervención quirúrgica para corregir las deformidades de la nariz. La técnica consiste en modificar las estructuras óseas y cartilaginosas nasales con el fin de conseguir una nueva forma de la nariz que mejore la armonía facial. La Rinoplastia puede disminuir o aumentar el tamaño de la nariz, cambiar la forma de la punta o del dorso, estrechar los orificios nasales, etc. Cuando además se corrige la desviación del tabique nasal para mejorar la función nasal se denomina Rinoseptoplastia.

Como todas las intervenciones de cirugía estética, la Rinoplastia debe ser individualizada para cada paciente. El cirujano en la consulta analizará su rostro, tipo de piel y estructura ósea y le comentará las posibilidades que la cirugía le ofrece. El cirujano también comprobará todos aquellos aspectos médicos que pudiesen causar problemas durante o tras la intervención, como tensión arterial alta no controlada, alteraciones de la coagulación, tabaquismo, sinusitis... Una historia clínica rigurosa es imprescindible así como un estudio preoperatorio completo (análisis, electrocardiograma, radiografía de tórax, etc.) previo a la cirugía.

La operación se puede realizar con anestesia general o anestesia local y sedación. La cirugía comienza abordando la nariz a través de las incisiones internas (Rinoplastia cerrada) o a través de la columela (zona anterior del tabique nasal en el caso de la Rinoplastia abierta). En ambos casos las cicatrices son prácticamente invisibles. Para ayudar a dar forma o sostén a la pirámide nasal es frecuente que se utilicen como injertos diversos tejidos del propio paciente (cartílago, hueso o más raramente materiales sintéticos).

La intervención puede incluir varias maniobras quirúrgicas, como el limado del dorso, fractura de los huesos nasales para estrechar su anchura, reducción de las aletas nasales, elevación y afinamiento de la punta nasal, revisión del tabique nasal para aumentar el caudal del aire, etc.

Después de la intervención que suele durar entre sesenta y noventa minutos se aplica un taponamiento nasal que suele retirarse al día siguiente, excepto en los casos de Rinoseptoplastia en cuyo caso se retirará a los dos o tres días. Así mismo se coloca sobre la nariz una férula de yeso o sintética que se mantiene durante una semana.

Es habitual cierto edema postoperatorio y la presencia de cardenales que suelen desaparecer al cabo de una semana. La mayor parte de los pacientes podrán reincorporarse a su vida habitual en unos diez o doce días. Se debe esperar al menos seis meses para hacer una valoración definitiva del resultado de la operación. Este es el tiempo que precisan los tejidos para estabilizarse y las cicatrices internas para su proceso de maduración.

Las complicaciones de la Rinoplastia, en caso de haberlas, no difieren del resto de las intervenciones quirúrgicas faciales: sangrado, infección, cicatrización anómala, problemas anestésicos, etc. A esto se añade los riesgos derivados de dicha cirugía en concreto: resultado estético insatisfactorio (Leves asimetrías, resaltes cartilaginosos-óseos), cambios de la función respiratoria, cicatrices inestéticas, etc. En alguna ocasión ya sea por graves alteraciones anatómicas previas, por trastornos en la cicatrización de los tejidos o por traumatismos postoperatorios no se consigue la perfección del resultado previsto, por lo que puede ser necesario un retoque quirúrgico, que en tal caso se deberá realizar a partir de los seis meses.

En la mayoría de los casos los resultados son excelentes y la satisfacción de la persona es muy alta, al ver que la mejoría estética y la armonía de su cara se ha conseguido. El principal objetivo de la Rinoplastia no es cambiar la cara del o la paciente, sino conseguir la integración de la morfología de la nueva nariz en el conjunto de la cara.

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